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MÁS DESEMPLEO CON MÁS EMPLEO

Junto con los datos de la evolución del PBI del segundo trimestre, se dieron a conocer los indicadores del mercado laboral del mismo período. Como era de esperar, ante un escenario de caída del PBI, las tasas que describen el desempeño del mercado laboral no podían mostrar más que signos de alerta.
En relación al segundo trimestre del año pasado, la tasa de desempleo se incrementó desde el 8,7% al 9,6%, lo que representa un aumento estadísticamente significativo para el INDEC y, en términos concretos, representa un aumento de los desocupados de aproximadamente 240.000 personas: de un total de 1.743.000 desempleados en el segundo trimestre del 2017 a un total de 1.985.000 desocupados en el mismo período del corriente año.
Sin embargo, es importante destacar que este incremento en la cantidad de desempleados se dio de la mano de un incremento en el número de empleados, lo cual, a primera vista, puede sonar contradictorio. Sin embargo, siguiendo las mismas mediciones del INDEC, la tasa de ocupación se incrementó desde el 41,5% al 41,9% de la población total lo que significa que mientras que unas 18,26 millones de personas se encontraban ocupadas en el mercado laboral en el segundo trimestre del año pasado, en el mismo período del corriente año se encuentran trabajando unas 18,65 millones de personas: es decir que casi 400.000 nuevas personas se incorporaron a la categoría de ocupados en el último año.
Así, lo que ocurrió en el último año entonces es un crecimiento considerable de la tasa de actividad del mercado laboral. La tasa de actividad mide a todas aquellas personas que se encuentran ocupadas o que, de no estarlo, buscan activamente un empleo. Es decir que, para las estadísticas del INDEC, para ser considerado desempleado es necesario no solo estar desocupado sino estar activamente buscando un empleo y no encontrarlo. Ya que, si una persona no tiene empleo, pero no lo busca no es considerado desempleada sino simplemente una persona inactiva, ya que no se encuentra activo en el mercado de trabajo.
De esta manera, y nuevamente haciendo una comparación interanual entre el segundo trimestre del año pasado y el presente, la tasa de actividad creció del 45,4% de la población total argentina al 46,4%. Este salto en la tasa de actividad significa un incremento en las personas activas en el mercado laboral de aproximadamente unas 640.000 personas. Y esta es justamente la explicación para entender cómo en un año aumentó tanto el número de ocupados como de desocupados.
Este fenómeno indica que la oferta de empleo aumento por encima de la demanda de empleo. Así, de las 640.000 personas que se sumaron al mercado laboral en el último año, solo 400.000 encontraron un empleo mientras que otras 240.000 intentaron encontrarlo, pero no lo lograron, es decir que la oferta de empleo por parte de las personas o las familias superó a la demanda de trabajo por parte de las empresas en el mercado laboral durante el último año.
Es para destacar que la mayor parte del crecimiento en la tasa de actividad se explicó por un fuerte aumento de la tasa de participación de las mujeres en el mercado laboral. Este fenómeno puede explicarse mediante diferentes aspectos, pero en las condiciones actuales de la economía argentina es apropiado pensar que la reducción de los ingresos reales de las familias (como consecuencia de la aceleración inflacionaria) genera una necesidad de incrementar los ingresos del grupo familiar. De este modo, personas que antes no se insertaban al mercado laboral, necesitan hacerlo ahora para incrementar el ingreso total disponible en el hogar. Tendencias de más largo plazo pueden ser útiles para complementar la explicación de este fenómeno, como en este caso se podría pensar en una participación cada vez mayor de las mujeres en las actividades que se intercambian en el mercado y ya no solamente en aquellas que corresponden a tareas del hogar como era tan característico años atrás.
Para lo que resta del año, es esperable continuar observando una profundización de esta tendencia y probablemente ya no solamente un fenómeno de mayor crecimiento de la oferta de trabajo por sobre la demanda sino quizás una reducción neta de la demanda de trabajo a medida que la recesión que comenzó con la sequía del sector agropecuario en el segundo trimestre del año se extendió hacia el resto de los sectores de la economía de la mano de la inestabilidad cambiaria y financiera. Así, no esperamos una recomposición del mercado laboral al menos hasta comienzos del año próximo y la tasa de desempleo promedio del 2018 podría ubicarse alrededor del 9%, algo por encima al 8,4% que caracterizó al 2017.


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