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"Los bancos vamos a tender a una modalidad on demand"


El banco apunta a desarrollar su oferta de servicios digitales y mobile, de la mano de empresas tecnológicas y fintech. Tienen en carpeta proyectos de identificación facial.
Tras haberse fondeado en el mercado el año pasado, en 2018 Banco Macro apuesta a profundizar su transformación digital. Para esto, ya se ha aliado con gigantes tecnológicos como Globant y con fintechs pequeñas, para relanzar sus canales de atención. A fines de 2017 fue el primer banco que lanzó una app para evitar las filas en las sucursales y en los próximos meses, la entidad que preside Jorge Brito seguirá presentando mejoras vinculadas con inteligencia artificial, reconocimiento facial, scorings alternativos y blockchain como parte de su política de innovación. Así lo adelantó Milagro Medrano, gerente de relaciones institucionales y atención al cliente de la entidad en diálogo con El Cronista.

¿Cuáles son las perspectivas del Macro en 2018?
El año pasado el banco terminó con excelentes resultados y ya empezamos a trabajar sobre todo mucho en el tema de innovación, transformación digital. Nosotros vemos dos aspectos: el primero, que para nosotros es fundamental, es que creemos que las sucursales físicas van a seguir vivas, por más que lleguen bancos 100% digitales. Los bancos, así como otras industrias, vamos a tender al on demand. Ya muchas industrias cambiaron y nosotros como bancos deberíamos generar un montón de situaciones y canales para que los clientes elijan lo que quieren hacer, cuándo quieren hacerlo, cómo y por dónde. En base a esto, uno va a haciendo un montón de apuestas tecnológicas.
¿Como cuáles?
El año pasado comenzamos a trabajar con Globant como partner estratégico. Ellos nos ayudan a llevar adelante programa que implica un cambio de cultura y a comenzar a pensar cómo trabajar interarea. Además, como empresa tecnológica, tienen toda una metodología ágil. Empezamos a trabajar en proyectos pequeños, para ofrecerlos rápidamente a los clientes e ir co creando con ellos.
¿Qué obstáculos encuentran para hacer masivas algunas de estas soluciones digitales?
En países un poco más avanzados, la población que usa cajeros automáticos o homebanking se mantiene estable, pero la tendencia que crece es la adopción del mobile. Es cierto que en este tema hay ciertas restricciones, que van a ir cambiando a lo largo del tiempo. Por ejemplo: un parque muy bajo de smartphones en la Argentina; el 80% de las cuentas móviles son prepagas, con lo que mucha gente prefiere gastar sus datos en una red social que en la app del banco. Pero, cuando se vea que con estas no se consume casi nada de segundos, se van a ir animando. Además, esta transformación digital no va a terminar en los teléfonos celulares: mañana serán los smart TV, los relojes inteligentes... Y además estamos trabajando mucho en la transformación interna de las sucursales, para poder trabajar en la autogestión pero asistida.
En este ecosistema de soluciones conviven con las fintech, empresas que por ahí no vienen del sector bancario. ¿Cómo es su relación con ellas?
No las veo como una competencia y si como un complemento. Por un lado, porque tienen algunas habilidades que nosotros como bancos no poseemos. Por ejemplo, Whyline, nuestra app para evitar las filas, es un producto que si lo hubiéramos desarrollado en el banco hubieramos tardado dos años y pudimos implementarlo en tres meses. Ahora estamos trabajando también con otra fintech para desarrollar la biometría facial. En todos casos, no solamente estamos priorizando la funcionalidad de nuestros servicios, sino ahora lo nos que importa es la usabilidad. El usuario tiene que tener una experiencia fácil: si en medio de un proceso se equivocó, sepa como volver...
¿Tienen pensado volver a los mercados internacionales como en 2017?
Todavía no hay nada, pero siempre estamos viendo oportunidades. En realidad, el dinero colocado ya está capitalizado. Pero nosotros creemos en los mercados, así como creemos que haya más empresas en el mercado local.
 
Fuente: El Cronista