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Informe Semanal de Estrategia: El mercurio del BCE Santander Private Banking

Hace unas semanas, la reunión del BCE que tendrá lugar el próximo jueves prometía estar exenta de novedades, dada la impresión de que la autoridad monetaria europea había activado el modo piloto automático, con el fin del programa de compra de activos previsto para septiembre del presente ejercicio.
Sin embargo, las actas del último Consejo de Gobierno celebrado el pasado 14 de diciembre revelaron que el lenguaje concerniente a varias dimensiones de la política monetaria podría ser revisado próximamente en 2018. Este documento enfatizaba el notable fortalecimiento de las perspectivas económicas y el crecimiento de la confianza en la recuperación de la inflación, con un cierre esperado de la brecha de producción output gap en el futuro cercano. 

Otra de las expresiones a tener en cuenta dentro de las minutas es la siguiente: resulta remarcable que ha emergido una brecha entre lo favorable de las condiciones financieras y la postura que mantiene el BCE en términos de política monetaria, la cual permanece en una configuración de crisis. Sin embargo, las actas también apuntaron, como contrapeso, a la importancia de modificar la política monetaria con paciencia. 

Lo que es una realidad, a la luz de los comentarios de algunos miembros del Consejo de Gobiernoposteriores a la publicación de las susodichas actas, probablemente sobrevenidos por la reacción de determinadas variables financieras - especialmente el euro en modo nueva apreciación-, es que la política de comunicación, contrastando con la precisión exhibida por la Reserva Federal, ha exhibido muchas carencias en el último año (no hay que olvidar, por ejemplo, el episodio de Draghien Sintra en junio de 2017). Estas carencias han llevado al BCE a corregir sistemáticamente a la baja en las últimas reuniones las expectativas de mayor tensionamiento monetario que el mercado había albergado en los prolegómenos de cada una de ellas durante los últimos meses. 

Y en la de esta semana, donde no esperamos cambios sustanciales, puede suceder algo parecido. El BCE querrá evitar un endurecimiento de las condiciones financieras, toda vez que las expectativas del mercado (que espera la primera subida de tipos para diciembre de 2018) han dejado de ser complacientes. En la reunión de marzo sí esperamos que el BCE acompañe la publicación de previsiones dando un paso hacia la retirada de estímulos, haciendo el primer cambio en el forward guidance del programa de compras (ya no serían necesarias adicionales si la situación se deteriorara). El mercado, de confirmarse este escenario, reaccionaría de nuevo enfriando en alguna medida sus expectativas.