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Un año de la elección de Trump: ¿Ni vencedores ni vencidos?




Comparando la agenda prometida por el Presidente Trump en su campaña electoral con lo hecho hasta aquí, se siente alivio, por ahora. Se ha moderado la hostilidad hacia tres protagonistas claves de la globalización: el comercio, la inmigración y las inversiones - dicho esto sin olvidar que, en lo comercial, hemos sido uno de los países más afectados, con la imposición de aranceles superiores al 70% (sic) al biodiesel. También se negocia hace tiempo una difícil reformulación del NAFTA. En un marco más amplio, pese a la amable gira asiática de Trump, quedó ratificado el retiro de los EEUU del importante Acuerdo de Asociación Transpacífico, integrado ahora por 11 naciones, entre ellas tres de nuestra región: Chile, México y Perú. En el plano interno, fracasa por ahora el intento de cambiar el plan de salud de Obama y no se lanzó el anunciado plan de infraestructura, con su alto impacto potencial en la demanda de trabajo…y en la inflación. Sí avanza, aunque licuada, la propuesta de bajar impuestos para las empresas y para los más pudientes, tratando de que no aumente el déficit más de 1% del PIB por año, pero parece haberse dejado de lado el insólito y muy proteccionista impuesto al flujo de fondos. Lo dicho hasta aquí es provisorio, porque  Trump sigue siendo imprevisible.

Tampoco se concretaron las catástrofes pronosticadas desde el pensamiento económico predominante, que veía inminentes y sustanciales subas de tasas de interés, apreciación del dólar, bajas bursátiles, caída de los commodities y fuga de capitales desde los países emergentes a los EEUU.

No es fácil conjeturar qué ocurrirá de aquí en más. La principal variable a seguir es la inflación en los EEUU. Si ella se ubica por encima del 2% anual durante dos o tres meses consecutivos, puede acelerarse la suba de las tasas de interés norteamericanas. Se habían pronosticado tres aumentos en 2017 y hasta ahora han ocurrido dos, llevando sus límites máximos del 0.75% al 1.25%. Aunque no hay que descartar que Yellen intente despedirse con otro cuarto de punto de aumento –ella se retira en febrero próximo- esto no parece muy probable porque la tasa de inflación que más sigue la Reserva Federal, que es la de los gastos de consumo personal, se encuentra actualmente en 1.6% y es sólo 1.4% en su versión núcleo, que descarta los movimientos estacionales. El sucesor de Yellen, Jerome Powell, fue nombrado miembro de la Fed por el Presidente Obama en 2011.

Mientras tanto, como señalamos el mes pasado, el crecimiento sincronizado de la economía global no está exento de riesgos. Por un lado, de naturaleza geopolítica, tanto por las amenazas y realidades de Corea del Norte y del terrorismo islámico, como por los filosos conflictos en curso en Medio Oriente. Los riesgos económicos surgen de la combinación entre el riesgo de burbujas y la posible aceleración del aumento de tasas si sube la inflación. En el caso de las acciones en los EEUU se observan valuaciones muy altas en la comparación histórica. En la medida que los aumentos de tasas y las correcciones de los mercados de activos sean graduales será posible la continuidad del crecimiento global. Esto requiere que el aumento de la inflación también sea gradual. Creemos que este es el escenario más probable y por ello pensamos que la Argentina podrá dar continuidad a su estrategia gradualista. 


El informe incluye:


1.       Panorama internacional:  La región todavía con tasas baja de crecimiento
2.       Panorama  interno: La  economía  argentina hacia  fin   de año 
3.    Panorama interno: Con mayor  oxigeno político se encaran varias reformas
4.    Panorama interno: Los préstamos hipotecarios a muy  buen ritmo
5.    Precios
6.    Actividad económica
7.    Sector fiscal
8.    Sector externo
9.    Sector monetario y financiero
10.  Anexo: Cuadro Estadístico