Mal clima entre los empresarios que temen impacto de los casos de corrupción

En el empresariado argentino crece el temor por el posible impacto de los casos de corrupción que hasta el momento no sacudieron a ningún empresario, una situación que incomoda cada vez más al propio Mauricio Macri.
En el Gobierno señalan que es inevitable la comparación el Lava Jato, el escándalo de corrupción más grande de Brasil. Por ese caso, cayeron no sólo funcionarios del gobierno de la destituida Dilma Roussef, sino del gobierno que la sucedió, dirigentes de todo el arco político y empresarios.
En Argentina, en cambio, empezaron a caer sólo algunos funcionarios del gobierno anterior. No fue enjuiciado ningún empresario, ni funcionario del actual gobierno. Y lo más curioso es que los ex funcionarios kirchneristas con buen diálogo con el macrismo como Sergio Massa, Diego Bossio y Florencio Randazzo no fueron ni siquiera rozados por la ola de investigaciones.
El rumor que aterroriza a los empresarios es el que indica que Macri quiere a uno de ellos preso para sentar un precedente de verdadera lucha contra la corrupción y no de un proceso direccionado únicamente contra el kirchnerismo. En el Gobierno recuerdan que el presidente le había pedido a Laura Alonso, titular de la Oficina Anticorrupción, que quería a un ministro propio entre las rejas para hacer historia.
Es por eso que en el empresariado ahora no saben desde dónde puede venir la bala. En ese sentido cayó como una bomba entre los empresarios la posibilidad de que Alejandro Vanderbroele, el supuesto testaferro de Amado Boudou que ahora pidió declarar como testigo protegido, involucre en el caso Ciccone a Jorge Brito, el banquero más importante del país. Macri arrastra una mala relación con Brito, a quien le reprocha su apoyo a Massa en las últimas elecciones presidenciales.
También hay temor entre los empresarios de obra pública ante la posibilidad de que De Vido destape la olla desde la cárcel. Es que los empresarios de obra pública que hicieron negocios con el kirchnerismo los siguen haciendo con Macri.
Sin ir más lejos, en la lista que difundió el Gobierno anterior sobre los principales contratistas de obra pública, Lázaro Báez figura en el puesto 36 y está preso. Mucho más arriba en el ránking figuran Techint, Electroingeniería, Iecsa (que supo ser del primo del presidente, Angelo Calcaterra) y la propia Odebrecht.
El otro temor que tienen los empresarios es que el que hable sea Marcelo Odebrecht, el empresario brasileño que está preso por el Lava Jato y la semana pasada declaró que aportó para la campaña de la peruana Keiko Fujimori en 2011.
Odebrecht habló en Perú y no sólo involucró a Keiko, sino que dejó expuestos a empresarios. Esto despertó la alarma entre los empresarios argentinos.