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Lo que se dice en las mesas

El mercado parece estar entre anestesiado o "grogui". En otros momentos con un Gobierno triunfante electoralmente y lanzando reformas estructurales, los activos domésticos deberían estar más demandados. Es que los ruidos generados por la estrategia negociadora del Gobierno, si bien no han provocado desaliento entre los inversores sí les inyectó una dosis de precaución. Porque los tiempos y la profundidad de las reformas no son lo que esperaban. Entienden las restricciones del contexto socioeconómico y los desequilibrios que aún dominan a la economía. Por eso, algunos optaron por tomar ganancias, otros se paran en la vereda a ver el desarrollo de los acontecimientos: sobre todo cómo terminarán saliendo las leyes del Congreso. El flanco fiscal no da mucho margen para ser tibio. En el medio, llegó el cisne negro del submarino "ARA San Juan" que promete meterse en la negociación parlamentaria. En el mercado toman este triste caso como ejemplo del caos fiscal de los últimos años (y décadas). Pasó el furor de las PASO, las legislativas, del discurso del presidente Macri en el CCK y el anuncio de reformas. Eso se refleja en la estabilidad del riesgo-país. Ahora todos quieren ver cómo sigue la negociación. Un legendario banquero reconocía su "saudade" de tener los popes que disponía Cavallo para encarar las reformas y su negociación. Por lo pronto la próxima semana la UIA aprovechará el escenario de la Conferencia Industrial para marcar la cancha en la reforma tributaria y laboral.


Aún resuena en el ambiente académico-económico la participación "fuera de agenda" (es que no estaba invitado originalmente) del titular del BCRA, Federico Sturzenegger, en la reunión anual de la AAEP, en Bariloche. "Vino a retarnos en vez de debatir", señaló un referente de la entidad. Lamentablemente el jefe del Central es el blanco preferido de gran parte de las críticas (por el manejo de la política monetaria, pero además le cargan otros problemas que en realidad no son de él). Los inversores reconocen que el resto de los ministros tendrían que estarles agradecidos a Sturzenegger y a Aranguren (por su estrategia de tarifazos y denuncias) que acaparan la atención y la crítica de la opinión pública (¡ahora se les une Aguad!).

Las Lebac no faltan nunca en los comentarios mesadineristas. Los más técnicos siguen hablando del cuasifiscal, pero la gran mayoría ya mira cómo el stock volvió a acortarse y el 55% está en corto. Pero donde sigue el ruido es con la normativa que obliga a las aseguradoras a no invertir en Lebac. Según estiman en el mercado en diciembre les vencen aproximadamente $55.000 millones. ¿Qué hará el "Toto" Caputo? ¿emitirá alguna letra en pesos para que las aseguradoras puedan canalizar esta liquidez que quedará libre? Un bonero comentaba que no había muchas opciones similares al rendimiento de las Lebac y por eso los bonos en pesos indexados por CER habían trepado tanto. Claro que esto guarda relación también con el incremento de las expectativas inflacionarias del mercado (REM), a lo que se sumó el reciente efecto "Pazo" (el superintendente de seguros).

En una reunión cerrada organizada por un banco de inversión norteamericano con fondos interesados en la Argentina, de lo que más se habló fue del destino de Sturzenegger y del caso Ciccone y las esquirlas sobre el sistema financiero y un posible efecto dominó. Se ponderó el avance, tibio pero avance al fin, de las reformas. Para el banco americano, por ahora, esto no afectaba su tesis de círculo virtuoso del cambio económico. Mientras en el CEMA se celebró días atrás el 100° ciclo de análisis económico y político del Estudio Miguel Broda, quien junto al analista Rosendo Fraga tuvieron asistencia perfecta al encuentro mensual desde su lanzamiento a mediados de los '80.

La nueva logia cuponera ahora con más sesgo millenial que la que hizo célebre al cupón PBI sigue deshojando la margarita. En un cóctel cuponero cuestionaron si el mercado de bonos del Tesoro de EE.UU. no dará un nuevo "conundrum" en referencia a cuando Alan Greenspan subió la tasa de 1% al 4,25% en 2004/5 pero las tasas largas cayeron. Ahora, la Fed elevó las tasas de corto tres veces desde diciembre de 2016 y comenzó a reducir sus tenencias de activos, y los rendimientos de los "Treasuries" disminuyeron. Esta disociación de las tasas a corto y a largo es lo que recuerda al "enigma Greenspan". Pero esta vez, según los cuponeros, la evidencia sugiere otras explicaciones más convincentes como la existencia de una tasa de interés normal más baja, el menor riesgo de inflación persistente y la incertidumbre fiscal y geopolítica. Este combo puede explicar el aplanamiento de la curva de rendimientos. Pero eso no inhibe que si cambian las expectativas inflacionarias existe cierto riesgo de que aumenten los rendimientos, lo que algunos pueden ver con cierta preocupación dado que los altos valores de las acciones y otros activos se basan parcialmente en las bajas tasas de interés.




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