Las ambiciones de China en África subsahariana: aún es necesario realizar esfuerzos para reequilibrar las relaciones bilaterales

Dependencia comercial riesgosa para los sectores y países que exportan commodities

Casi 20 años después del lanzamiento del primer Foro de Cooperación China-África, las relaciones entre ambos siguen siendo desequilibradas. El comercio bilateral ha aumentado en los últimos diez años (un total de USD 123 mil millones en 2016), impulsado, hasta 2014, por las exportaciones, que han caído en un 51% desde su punto máximo. La región ahora tiene un déficit comercial con China. Si bien las exportaciones se concentran principalmente en los recursos naturales (90% de las exportaciones a China), las importaciones están más diversificadas e incluyen productos manufacturados, equipo de transporte y maquinaria (51% del total) por delante de minerales y metales preciosos. Este desequilibrio comercial también refuerza el riesgo del “síndrome holandés” que, en economía, vincula el declive del sector manufacturero local con el desarrollo económico de las materias primas.
La desaceleración de la economía china y la reorientación de su modelo de crecimiento hacia el consumo privado se reflejan en un debilitamiento de la demanda de los comodditties provenientes de África. Esto tendrá consecuencias inevitables para los exportadores. De acuerdo con los cálculos de los economistas de Coface, África subsahariana tuvo una nivel considerablemente alto en la dependencia de las exportaciones que otros países emergentes en 2016, en una escala de 0 a 1, África subsaharian mantiene un 0.24 comparado con el 0.16 para Asia Sudoriental, uno de los principaples socios comerciales de China, y un 0.19 para Rusia, Brasil e India. El diferencial aún es mayor con la Unión Europea (0.07) y Estados Unidos (0.12).
Como es lógico, los países que más se han beneficiado de la expansión de China y aquellos con una economía menos diversificada son los que probablemente sientan los efectos de una menor demanda de forma más acentuada. La fuerte dependencia comercial está concentrada alrededor de la exportación de petróleo crudo y de acuerdo con el índice establecido por Coface, Sudán del Sur ha estado en la cima de la clasificación desde su independencia que fue declarada en 2011, seguido por Angola y Congo. Gambia, que produce madera, no está lejos. Eritrea, Guinea, y Mauritania también están dentro de los países más dependientes debido a sus exportaciones de minerales metálicos (hierro, cobre, aluminio).
Diversificación, la palabra clave para una relación sostenible de beneficio mutuo
A pesar de esta fuerte dependencia de las exportaciones a China, la relación China-África podría convertirse en una cooperación de beneficio mutuo. La canasta exportadora de África se está diversificando gradualmente, incorporando materias primas procesadas de mayor valor agregado, madera en bruto y, en menor medida, algunos productos agrícolas (tabaco, cítricos, semillas y frutos oleaginosos), que satisfacen las necesidades de la clase media emergente de China. Incluso si tal cambio mantiene la vulnerabilidad de los países ricos en materias primas a la evolución de los precios internacionales, esto podría aumentar los ingresos locales y fomentar el empleo y las transferencias de tecnología.

La diversificación también incluye los flujos de Inversión Extranjera Directa y préstamos de China. Las inversiones chinas en África ya no son extractivas por naturaleza y ahora se extienden a servicios, industrias procesadoras, transporte y servicios públicos. Existiendo iniciativas, como la de One Belt, One Road, que impulsará finalmente la conectividad regional y reducirá los costos de exportación.

Sin embargo, dado que los flujos de Inversión Extranjera Directa y financiación son mucho más bajos que los flujos comerciales, los países africanos que dependen en gran medida de China siguen siendo muy vulnerables al debilitamiento de la demanda o a una mayor disminución de los precios de las materias primas. Además, el riesgo para los gobiernos africanos sería aumentar su vulnerabilidad a los cambios en la política exterior de China y los de su demanda porque los intereses chinos en la región se basan, ante todo, en una compleja red de objetivos políticos y económicos.

"Los últimos acontecimientos parecen estar avanzando en la dirección correcta, pero aún se necesitan esfuerzos para pasar de un matrimonio por conveniencia desequilibrado a una asociación basada en la cooperación de beneficio mutuo", dijo Ruben Nizard, economista de Coface a cargo del África subsahariana y coautor del estudio, "China-África: ¿durará el matrimonio por conveniencia?".





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