Ataque nuclear de EE.UU.: Los militares no saben cómo negarse al presidente

Si Donald Trump ordenara un ataque nuclear preventivo, nadie lo podría detener: ni el Congreso ni el secretario de Defensa ni los militares, que estarían obligados a cumplir sus órdenes, en el caso de que se consideren legales.
De lo contrario, el Mando Estratégico de EE.UU. tiene la obligación de rechazar el lanzamiento de armas nucleares, según manifestó un exjefe de este órgano militar, el general retirado Robert Kehler, quien explicó ante el Comité de Asuntos Exteriores del Senado el poder que tiene el presidente norteamericano para ordenar un ataque nuclear.
Al mismo tiempo, este antiguo alto mando admitió que desconoce qué sucedería si el jefe del mando cuestiona la legalidad de esa orden, debido a que los ejemplos que plantearon los senadores nunca se han hecho realidad: "afortunadamente, son escenarios hipotéticos", contestó Kehler, según informa The Hill.

Discusión muy atrasada

Con el aumento de la escalada de tensión con Corea del Norte, que puede amenazar con el desencadenamiento de un conflicto nuclear, los oponentes de Trump, incluso dentro de su propio partido, están cuestionando la racionalidad de ese poder presidencial sobre las armas nucleares. Este martes, el Comité de Asuntos Exteriores del Senado ha escuchado a varios expertos militares al respecto.
"El protocolo para ordenar el uso de armas nucleares dota a cada presidente de un poder capaz de poner fin a la civilización", comentó Bruce Blair, antiguo encargado del lanzamiento de misiles nucleares y experto en el mando y control nuclear.
Según el experto, citado por AP, Trump "tiene una autoridad sin control para ordenar un ataque nuclear preventivo contra cualquier nación con una sola orden verbal a la sala de guerra del Pentágono".

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Esta discusión está muy atrasada", afirmó el senador Bob Corker, presidente del comité y uno de los republicanos más críticos con Trump.Alex Wellerstein, historiador de ciencia del Instituto Tecnológico Stevens, asegura que la "tecnología de la bomba en sí misma no contempla una organización de este tipo" y que las "circunstancias de la creación de este sistema y el mundo de hoy son lo suficientemente diferentes como para contemplar una revisión del sistema".

Menos de 10 minutos

Algunos aspectos de los poderes militares nucleares del presidente son secretos y por lo tanto no son comprendidos por el público. En su momento, su reglamento fue elaborado priorizando la rapidez en la toma de decisiones y no el debate.
Esto se debe a que la rapidez se consideraba como esencial en una crisis con un rival nuclear como Rusia, que a diferencia de Corea del Norte, cuenta con suficientes armas nucleares para destruir a EE.UU en cuestión de minutos.
Por eso, según el protocolo actual, el presidente estadounidense tendría menos de diez minutos para absorber la información, analizar las opciones y tomar una decisión, según un informe de la experta en armas nucleares Amy Wolf fechado en diciembre de 2016.
  • Si el presidente de EE.UU. decidiera lanzar un ataque nuclear, ya sea en represalia por un ataque o de manera preventiva, primero convocaría una reunión de emergencia con el secretario de Defensa, el presidente del Estado Mayor Conjunto y otros asesores. El comandante del Mando Estratégico informaría al presidente sobre las opciones para un ataque y entonces el presidente tomaría una decisión.
  • El mandatario comunicaría su decisión y enviaría una autorización mediante un dispositivo conocido como maletín nuclear, que es portado por su edecán.
  • De optar por un ataque nuclear, el jefe de Estado se identificaría ante la cúpula militar del país con unos códigos únicos del presidente, enviando la orden de lanzamiento al Pentágono y al Mando Estratégico 
  • No existe ningún sistema para anular la orden presidencial ni anular los misiles una vez estos sean lanzados, señaló Blair.

rt