¿Por qué el miedo a agosto? La tendencia a largo es favorable

Estrenamos agosto y nos adentramos en el peor periodo para las bolsas y el único que registra rentabilidades promedio negativas desde 1928 ¿Hacemos caso a la teoría de los ciclos? ¿Cerramos el chiringuito? ¿Vendemos todo? Calma y serenidad. El Ibex ha experimentado variaciones de precios durante el mes que de media superan el 10%, aunque en el conjunto del mes dichas variaciones intra mensuales se hayan suavizado en el cómputo mensual a una pérdida de sólo el 1,2% en promedio.

Recordamos que hace dos años el detonante de las turbulencias financieras de agosto fue la depreciación del yuan y la caída de la bolsa china. Hay más, la teoría de que la historia se repite gusta mucho a los inversores en Bolsa. Desde que se estrenara el mercado de acciones en 1874, julio es, en promedio, el mes con peor rentabilidad (-0,05%). Le siguen mayo, mes tradicional de pago de impuestos, y octubre, mes en el que se han vivido varios crash bursátiles y en el que se han experimentado las pérdidas más acusadas. En los 140 años de historia de la Bolsa los meses tradicionalmente más rentables son enero, febrero y agosto, todos con rentabilidades promedio superiores al punto porcentual. Si tiene dudas sobre el mes que acabamos de inaugurar, muestra uno de los mejores comportamientos, con una rentabilidad promedio del 1,04%. Agosto es un mes poco líquido en el que, históricamente, se ven bajos niveles de negociación coincidiendo con las vacaciones estivales.
Un gráfico vía
a Bloomberg
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Los expertos de Self Bank señalan que en los últimos 25 años agosto ha sido de media el peor mes para los dos índices principales de Bolsa norteamericana: Standard & Poor’s 500 y Dow Jones 30. Y es que precisamente en 1990 comenzó la “maldición de agosto”.

Agosto, un mes maldito
Agosto de 1990 será recordado por la invasión de Kuwait por parte de las tropas iraquíes de Sadam Hussein. El impacto sobre el petróleo y la Bolsa (el Dow Jones se desplomó un 10%) fue inmediato y, de hecho, las Bolsas de todo el mundo tardaron en recuperarse. En el caso de Europa, no hubo casi ni margen para la recuperación.
Ahora que nos enfrentamos al Brexit, es bueno recordar otras crisis importantes, como la que amenazó el sistema monetario europeo en el verano de 1992. En ese año se negociaba la adhesión al Tratado de Maastritch, el salto cualitativo más importante en la integración de lo que es hoy la Unión Europea. En junio de ese año, Dinamarca dijo “No”, y en septiembre le tocaba decidir a un país tan importante como Francia. Según avanzaba agosto, los pronósticos aventuraban otro “No” de Francia. Aunque en septiembre ganó el “Sí”, la tensión en el sistema monetario de la entonces Comunidad Económica Europeahundió las Bolsas. Un año después los problemas se fueron al Este de Europa: el intento de golpe de estado en Rusia llevó a tres días de desplomes bursátiles.
Tras unos agostos más tranquilos, la inestabilidad vino de los países emergentes durante 3 años seguidos, con un desplome de sus monedas. En 1997, los denominados “Tigres Asiáticos”, en 1998 fue Rusia y su rublo y en 1999 Brasil y el llamado “Efecto Samba”. El arranque del nuevo siglo también fue tranquilo y de hecho, fueron los mejores meses de agosto, pero el siguiente castigo fue contundente. El estallido de la crisis de las hipotecas subprime llevó a la quiebra de las sociedades inmobiliarias más importantes y al bloqueo de muchos fondos de inversión a lo largo de todo el mundo. Con ello, se inició la más dura crisis económica desde 1929...
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¿Qué asuntos hay que atender este agosto?
1) Resultados empresariales, pendientes de ver el punto de inflexión en las revisiones de BPAs;
2) Actuaciones de los bancos centrales
3) Riesgos geopolíticos políticos de fondo (Corea del Norte, Venezuala, políticas de Trump, Cataluña..."
4) Debilidad persistenten del dólar



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