Análisis: Tres miradas sobre el bono a cien años que emitió el Gobierno

La colocación de un bono a cien años en el Nueva York tomó al mercado por sorpresa. En un contexto de un apetito inédito por los bonos argentinos, el ministro de Finanzas, Luis Caputo, salió al mercado a buscar 2.000 millones de dólares con un cupón tentativo de 8,25% y recibió ofertas por 11.000 millones, por lo que se permitió expandir la emisión a 2.750 millones de dólares con un cupón de renta fija del 7,125% anual.
"La colocación fue un éxito y un acierto en el momento de la colocación porque los bonos volvieron al nivel pre-Trump", consideró Gustavo Neffa, analista de Research for Traders, quien también destacó que es una buena señal de confianza el plazo de la emisión.
"Si bien aumentan la proporción de deuda en dólares sobre el total de los compromisos, en el mercado local ha tenido colocaciones en pesos exitosas pero actualmente no es lo que más conviene. Y es una tasa que quedó solo 90 puntos básicos arriba de México", agregó el analista de mercados.
Cabe aclarar para los desentendidos que, al haber cortado a 90 dólares por cada lámina de 100 dólares, lo exacto sería decir que el Gobierno tomó 2.475 millones de dólares, por los que deberá pagar en 2117 2.750 millones, más 196 millones durante un siglo, siendo que el bono no tiene amortizaciones periódicas de capital. Por eso se dice que el rendimiento del bono es equivalente al 7,91% anual sobre el capital.
Con un cálculo de almacenero, se puede pensar que luego de 13 años de pago del cupón del 7,125%, en 2030 el Gobierno habrá pagado el préstamo y seguirá endeudado por 87 años más.
De esta forma, con un cálculo de almacenero que no contempla ni la tasa de inflación ni los spreads ni el costo de oportunidad ni la tasa de descuento, se puede ver que luego de 13 años de pago del cupón del 7,125%, en 2030 el Gobierno habrá pagado un monto equivalente al préstamo y seguirá endeudado por 87 años más de pago de intereses más el capital.
Pero los cálculos de almacenero en el mundo de las finanzas no aplica, por eso Neffa aclaró que este bono tiene una "duration" similar a la de los bonos a 2046, emitidos el año pasado y que, con un "call" el Gobierno puede recomprar esta deuda y no seguir pagando ese monto de intereses cuando considere que puede conseguir una mejor tasa.
En este punto coincidió el consultor de Elypsis y economista, Gabriel Zelpo: "La duración del bono -que un valor representativo del vencimiento financiero- es a doce años", sostuvo y quitó relevancia al peso de los intereses de deuda.
"Nosotros consideramos que era conveniente esperar un poco. Porque un ligero cambio de la tasa de interés tiene un efecto muy grande en la duración y en la carga de intereses. Hace tiempo que los bonos argentinos vienen pagando menos y estaban acercándose a los rendimientos de la región. Obviamente son números grandes porque las necesidades de financiamiento son muy grandes. Pero con esta emisión, se completan los 10.000 millones de dólares del financiamiento en el extranjero autorizados a principio de año. El resto del financiamiento tendrá que conseguirlo en el mercado local o ampliar el margen de endeudamiento externo", agregó Zelpo.
'La duración del bono es a doce años', sostuvo Zelpo y quitó relevancia al peso de los intereses de deuda; a la vez que aclaró que 'Nos parece que esta colocación fue racional, pero que de haber esperado un poco podría haber sido mejor el resultado'.
"Nos parece que esta colocación fue racional, conservadora, busca aprovechar la baja tasa imperante en el mercado internacional ante la posibilidad de una recuperación. Pero Argentina viene comprimiendo tasas y nos parece que de haber esperado un poco podría haber sido un poco mejor el resultado. Ya pasó cuando (el ministro de Finanzas, Luis Caputo) se apuró a tomar deuda en francos suizos y la tasa luego bajó. De todos modos nos parece razonable", dijo Zelpo. En efecto, actualmente un bono del Tesoro estadounidense a diez años para 2,18% frente a un promedio anterior al de la crisis del 4% anual.
Consultado sobre el riesgo de seguir tomando deuda en dólares, Zelpo señaló que "No es de ahora. Pero querer no es poder. Si bien fueron muy exitosas las colocaciones de deuda en pesos con participación de capitales de afuera, la inflación complicó un poco el panorama y ahora es algo difícil emitir en pesos".
Así, el Gobierno optó por priorizar el frente externo antes que la posibilidad de comprimir tasa de Argentina. En este punto coincidió el economista Agustín D'Atellis: "Es una mala señal porque es reconocer a esta situación como un piso al congelar esta tasa por cien años".
Para D'Atellis, contrario a su colega, "Esta emisión es una locura porque quedás atado a un cupón sobre el capital, porque cuando el tipo de cambio que está atrasadísimo se corrija, la carga de la deuda sobre el presupuesto va a aumentar fuertemente y porque se está tomando deuda externa que no va a financiar proyectos que repaguen sino a financiar la fuga de capitales"
"Creo que la estrategia de seguir tomando deuda externa es un error porque no se está ampliando el ingreso genuino de dólares con el que pagarla. Y menos a cien años. Hay que ampliar la base impositiva y dejar de favorecer a sectores concentrados porque no se puede estar tomando deuda externa y a la vez avanzar en la baja a los impuestos a la soja que para 2018 rondarán en los $10.000 millones y querer recortar subsidios a los chicos discapacitados -que le cuestan a la Anses $3.300 millones al año- para poder pagar la deuda externa", concluyó.