¿Y ahora qué? Qué esperar de los mercados financieros Por Javier Galán, gestor de Renta 4 Banco

Todos los inversores estamos de acuerdo en que los bancos centrales han sido los auténticos causantes del fuerte rebote de los mercados tanto de renta fija como de renta variable en los últimos años. La realidad es que no tendríamos la represión financiera actual con tipos de interés tan cerca del 0% en la mayoría de los activos conservadores si no hubiésemos tenido a los bancos centrales bajando tipos hasta el 0% e incrementando las políticas monetarias incluso más, expandiendo sus balances para inyectar más liquidez al sistema. 
Si los bancos centrales no estuviesen, no sabremos nunca qué hubiese pasado. ¿Bancos quebrados, empresas sin liquidez, estados sin acceso a la financiación de sus déficits, recortes de costes, recortes del gasto público, deflación...? Nunca lo sabremos, pero la economía siempre busca el equilibrio cuando no hay intervención, el libre mercado es así. Con la intervención de los bancos centrales, ese equilibrio no se acaba de encontrar y por eso suceden las barbaridades económicas a las que estamos asistiendo todos los días con empresas y Estados que se les paga por emitir deuda. Un absurdo, una burbuja, que tarde o temprano explotará y se normalizará.
Pero, una vez llegados a este punto, ¿a qué posibilidades nos enfrentamos en los próximos años en términos de rentabilidad? El objetivo último de los bancos centrales con la política monetaria que están proponiendo es la de generar inflación y crecimiento, mientras se gana tiempo para que los Estados sean capaces de equilibrar sus presupuestos. A día de hoy, a excepción de EEUU, que sí que ha conseguido que se cree empleo, se genere crecimiento y evitar la deflación, el resto de regiones desarrolladas apenas han conseguido salir de esa espiral deflacionista y de-crecimiento.
La bolsa estadounidense se encuentra no solo en precios, sino también en términos de valoración, cerca de los máximos de los últimos 15 años, lo cual no invita a ser muy optimista con el retorno esperado por la renta variable de esta región para los próximos años. Sin embargo, existen caminos que nos llevarían a apreciaciones de las bolsas incluso con este escenario de valoraciones tan exigente.
Por ejemplo, si se retoma el crecimiento económico global, con baja inflación y ausencia, por tanto, de subidas pronunciadas de los tipos de interés. Lo que los anglosajones llaman Goldilocks. Si estamos en este escenario, veremos niveles superiores en no muy largo espacio de tiempo.
Otro escenario posible, y mucho más negativo para los mercados tanto de renta fija como de renta variable, sería que empecemos a ver repuntes notables de la inflación por encima del 3%-4% por la transmisión de la enorme masa monetaria existente hoy en día a la economía real, que provoque una subida rápida de los tipos de interés para contener el repunte inflacionista que vuelvan a dejar a la economía endeble y expuesta a otra recesión, quizás de mayor calado que las sufridas en las últimas décadas. Tampoco creo que sea probable este escenario, pero desde luego la probabilidad es superior al 10%-15%, que no es baladí.
Pero quizás, el escenario más probable es que en los próximos años estemos con crecimientos moderados, pero crecimientos al fin y al cabo, con inflación moderada que procuren unos tipos relativamente bajos en términos históricos, y que en el caso de repuntes de inflación, los tipos más elevados a los que vendrían unida esa inflación, evitarán que los mercados (tanto de renta fija como de renta variable) se aprecien mucho más allá de donde estamos.
La clave, por tanto, en mi trabajo (gestionar fondos de renta variable europea) y en mi opinión, volverá a estar en encontrar aquellos sectores y empresas que sean capaces de incrementar el beneficio y generar caja para sus accionistas incluso en estos escenarios macroeconómicos tan poco atractivos. Años atrás, ganar dinero con la renta variable era más fácil (se ganaba dinero invirtiendo hasta en los bancos y las eléctricas...). Hoy hay que analizar y estudiar mucho más porque la situación macro a nivel global es muchísimo más compleja que hace años.