Malcorra desmintió a Macri para salvar su candidatura a la ONU

En un intento desesperado por salvar su candidatura para la secretaría general de la ONU, la canciller Susana Malcorra salió a desmentir los dichos de Mauricio Macri respecto a la presunta disposición que había mostrado la primera ministra británica, Theresa May, a dialogar sobre la soberanía en las Islas Malvinas.

El Gobierno está en un insólito enredo en el tema Malvinas, que comenzó con el acuerdo (que luego se dijo que no fue un acuerdo) que Malcorra firmó con el vicecanciller británico y donde no se menciona el tema soberanía. Siguió con una desautorización de Macri, cuando señaló que ese tema va a estar en el diálogo con Londres, y luego el propio Presidente fue bastante moderado en su discurso en la ONU.
Pero lo peor vino después del encuentro "muy informal", de mesa a mesa, que Macri tuvo con Theresa May. El mandatario contó que le dijo que está "listo para comenzar un diálogo abierto que incluya por supuesto el tema soberanía sobre las Islas Malvinas". Según Macri, la británica respondió "que sí, que habría que comenzar a conversar" y que coincidió en que, aunque sea un proceso que llevará años, lo bueno es que comience.
Como no podía ser de otra forma, esa declaración generó un alto impacto en Argentina y probablemente lo tendría también en Reino Unido. Es por eso que Malcorra se apuró a salir a bajarle completamente el tono a los dichos de Macri y aclarar que falta mucho para que Londres acepte hablar sobre soberanía.
Lo hizo a través de un comunicado oficial de la Presidencia, donde contó que Macri habló con May sobre “la posibilidad de tener un encuentro más específico para avanzar en los múltiples temas que tenemos, entre los cuales está la cuestión de Malvinas que, para nosotros, es prioritaria”. “Por supuesto la Primera Ministra dijo que se encontrarían, pero no es que se habló de una hoja de ruta, o dónde van a ser los próximos pasos”, agregó la canciller.
Malcorra aclaró que la soberanía es una cuestión por debatir con Gran Bretaña, pero “de ahí a decir que el tema ya está en la mesa, y que ya hemos acordado avanzar en el tema hay un gran recorrido”. Completó la desmentida contando que Macri le dijo “avancemos, hablemos y pongamos todos los temas en la mesa”.
La funcionaria se anticipó con esa desmentida a una muy probable fuerte reprimenda de Londres, donde claramente no tienen ninguna predisposición a incluir el tema Malvinas en las conversaciones, como dejó bien en claro el vicecanciller Alan Duncan cuando la semana pasada firmaron el acuerdo: “desde ya que el diálogo no incluye la cuestión de la soberanía”.
Pero se sabe que Malcorra viene haciendo esfuerzos denodados para ganarse el favor de Reino Unido, uno de los países que tiene poder de veto en la ONU y que por sí sólo podría voltear su candidatura para la secretaría general, ya de por sí complicada. Desde que empezó su campaña, la canciller buscó que el tema Malvinas esté en un segundo plano y hasta aseguró que sólo ocupa un "20 por ciento" del vínculo bilateral.
Con un cruce como el que pudieron generar los dichos de Macri, Malcorra se hubiera ganado automáticamente el veto de Londres y su candidatura hubiera naufragado definitivamente. Sólo así se entiende la desesperación por desmentir al Presidente y que lo haya hecho a través de un canal oficial de la Casa Rosada.
Malcorra y el vicecanciller británico Duncan
Sólo así se entiende también que Malcorra haya metido al Gobierno en este enredo del acuerdo con Malvinas, que generó duras críticas incluso dentro de Cambiemos y hasta está provocando chispazos entre los socios del PRO, como reveló LPO. Porque más allá del diálogo en sí mismo y del gesto de la canciller a Londres, lo firmado no tiene ningún beneficio para Macri. Al contrario, es todo costo político.
Eso último queda en evidencia en la reacción de los isleños, que festejan la “retirada de las sanciones” y que “la soberanía de las Islas Malvinas no será parte de las negociaciones”.
Más allá de esto, los traspiés del Gobierno en este tema revelan errores muy groseros en materia diplomática, un área de máxima sensibilidad donde las máximas autoridades de un país no se pueden desdecir a la ligera, como puede ser en la política doméstica. Mucho menos se puede revelar un diálogo "muy informal", de mesa a mesa, con autoridades de otros países.