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NARCOTRAFICO: NINGÚN ARGENTINO BIEN NACIDO DEBE ESPECULAR NI HACERSE EL DESENTENDIDO

El resultado sirve fundamentalmente para que los argentinos nos demos cuenta de la catadura del poderoso enemigo, que cuenta con profesionales del delito capaces de corromper a tanto corruptible como se le cruce.
Por: Aldo Norberto Bonaveri

Concluidos los episodios novelescos protagonizados por los prófugos del penal de Alvear, capturados tras trece días de tener en vilo a todos los argentinos, lo acontecido nos revela el gran flagelo que significa para nuestro país el narcotráfico, tal como está enquistado; sorprendiéndonos aún a los que ya estábamos considerándolo como uno de los problemas más acuciantes heredado por el nuevo gobierno.

Los sucesos vividos y sus concomitancias, evidencian cuan ímproba será la tarea que le espera a la administración de Mauricio Macri para desbaratar semejante lacra, con ramificaciones en instituciones fundamentales y sectores influyentes de la sociedad. En consecuencia, el desafío es mayúsculo y requiere pergeñar una estrategia a la altura de las circunstancias, en la que resulta insoslayable el consenso político y, el accionar mancomunado de nación, provincias y municipios.
El crecimiento del narcotráfico en la Argentina durante los últimos diez años es espeluznante; otrora lugar de tránsito, pasó a ser un paraíso apetecido por traficantes de estupefacientes de frondoso prontuario procedentes de Colombia y México, relacionados con malvivientes, funcionarios, políticos locales.
Así es como proliferaron bandas organizadas operando en el país, aprovechando los deficientes controles, carencia de infraestructura, falta de políticas para neutralizarlo, connivencia en sectores de las fuerzas de seguridad, complicidad de personajes encaramados en puestos claves y, ausencia de vocación política para enfrentarlo.
El narcotráfico es en el mundo en negocio ilegal de mayor magnitud. Para comprender mejor su dimensión cabe citar un informe elaborado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito “UNODC”; dicho dossier señala que en 2013 movió u$s 320 mil millones, cifra equivalente al 50% de las transacciones ilícitas de todo el planeta.
Corresponde señalar que Latinoamérica es la cuna del negocio. Los tres únicos productores de cocaína en el mundo son Colombia, Bolivia y Perú. No obstante Argentina se tornó apetecible para los narcotraficantes, al convertirse en proveedor de precursores químicos (necesarios para la producción de cocaína).
Al respecto, resulta útil reproducir textualmente aseveraciones de Claudio Izaguirre, presidente de la Asociación Argentina Antidrogas, publicadas en revista Apertura (en el artículo “Radiografía del Negocio de la droga en Argentina” el 16-05-2014): “Argentina es el primer productor de precursores químicos (ejemplo de ello son el carbonato de sodio y el permanganato de potasio); hay más de 300 empresas que los producen”, agregando. “Los primeros narcos encuentran la enorme facilidad que había para la adquisición. Y ahí comienza un movimiento hacia la Argentina”. A ello debe agregarse las desmesuradas importaciones de efedrina autorizadas por la administración K.
El menú de falencias, vicios y complicidades infiltradas en las fuerzas de seguridad constituye un rompecabezas tan difícil de resolver, como menester lograrlo. El problema salpica a oficiales de rango en gendarmería, prefectura, policía federal y provinciales. El ejemplo más notorio es el de la bonaerense, a la postre la fuerza con mayor capacidad de fuego del país, resultando indómita desde jefes legalistas hasta las más férreas manos duras que pasaron por su conducción.
En el caso de los hermanos Martín y Cristian Lanatta y Víctor Schillaci, de no mediar una manifiesta confabulación de efectivos con “facultades”, imposible hubieran podido fugar y, tampoco habrían logrado burlar la simulada búsqueda que implicó recorrer varios kilómetros por el conurbano y la llanura bonaerense.
A lo largo de la larga persecución con ribetes de malaventura y comedia por las provincias de Buenos Aires y Santa Fe, se entrecruzaron falta de coordinación entre las fuerzas participantes, escasez de medios y, connivencia en la divulgación de información apócrifa que facilitaron la huida, al tiempo de hacerle incurrir en papelón a las autoridades provinciales y nacionales, inclusive a la Ministra de Seguridad y al propio presidente de la Nación, de anunciar prematuramente la captura de los tres prófugos.
El apoyo logístico obtenido por los delincuentes provino por acciones u omisiones en los operativos, de la responsabilidad no están exentos “coadjutores” tanto de gendarmería como de las policías santafecina y bonaerense. Empero, sería un gran error relativizar el rol jugado por el narcotráfico, quien además de financiar de distinta manera, el costo de “periplo” de los malvivientes, tuvo como objetivo enviar un mensaje mafioso al Gobierno Nacional, que se ha propuesto como una de sus prioridades desbaratarlo. Indudablemente si los prófugos no resultaban capturados con vida, las complicaciones para Mauricio Macri y María Eugenia Vidal podrían haber tenido consecuencias impredecibles.
Para el Gobierno primer examen fue aprobado con un 5. El resultado sirve fundamentalmente para que los argentinos nos demos cuenta de la catadura del poderoso enemigo, que cuenta con profesionales del delito capaces de corromper a tanto corruptible como se le cruce.
La batalla contra el narcotráfico únicamente será ganada, si todas las personas de bien nos involucramos desde “la trinchera” que tenemos asignada. El Gobierno Nacional tiene la mayor responsabilidad; las Provincias sus respectivas cuota parte; la oposición marcar los errores o plantear alternativas si corresponde, pero siempre apoyando; más ningún argentino bien nacido debe especular ni hacerse el desentendido.