La responsabilidad ambiental hoy forma parte de la vida cotidiana de cada uno de nosotros. En las últimas décadas ha crecido la preocupación por el cuidado de los recursos naturales y, en particular, por el agua.
Las empresas no son ajenas a esta conciencia sobre la escasez de nuestros recursos hídricos y la tendencia se transforma en deber. Ya sea como parte de una política de responsabilidad social empresaria o como filosofía que sustenta todo el proceso productivo, directores de algunas de estas empresas y emprendimientos explican cómo trabajan en el marco de un uso controlado del agua.
Empresa responsable.
En la planta se trata el efluente producido por la recolección del líquido desinfectante usado en baños químicos que provee la empresa y el agua de lavado que utilizan estos servicios. A través de procesos físico-químicos, se reutiliza el agua que insume el lavado de los baños de la planta y la de los que Ecosan proporciona a sus clientes. En la misma línea, las tecnologías que aplica la compañía implican bajo consumo de energía.
Una actividad productiva sustentable.
Eduardo Catania, productor acuícola con mas de 30 años de experiencia y fundador de la Escuela del Productor Acuícola comenta: “Todos nuestros tanques de cultivo tienen tratamiento de agua, para esto utilizamos algunos elementos del mercado argentino y los que no están disponibles en el mismo, los desarrollamos, como por ejemplo filtros mecánicos de tamiz rotatorios, contactores de oxígeno disuelto a nivel molecular, filtros biológicos para acuicultura, etc.”
Cuando un sistema acuícola es controlado, es posible supervisar todos los parámetros del proceso productivo. Si bien la
acuicultura puede emprenderse en lagunas, ríos o mares abiertos, el uso de tanques redondos de tipo australiano garantiza ciclos cortos y continuos de producción y un cultivo independiente de las condiciones climáticas. A pesar de ser mucha el agua necesaria para el desarrollo de la producción acuícola, la misma resulta una actividad de bajísimo impacto ambiental ya que luego de la producción, se destina a otras actividades igualmente productivas.
Cuando se completa el ciclo de producción, el agua es tratada por un biodigestor anaeróbico, que transforma los desechos de los animales en gas metano, cuyo efluente contiene un 28% de proteínas de alta digestibilidad, además de nutrientes que se utilizan para acuaponia.Acuaponia es un sistema que consiste en utilizar los nutrientes que generan los peces para realizar producción de plantas de huertas, con un rendimiento estimado en 7 kilos de plantas por cada kilo de peces producido. De esta manera, el agua completa un círculo: terminada la producción de peces, el tratamiento del agua genera gas para energía y cultivo de vegetales, logrando que solo se tire menos de 5% del agua utilizada.