Cuando hablamos de la medicina del futuro, nos imaginamos dispositivos que curen rápidamente toda clase de afecciones mientras el paciente se relaja, como en los filmes de ciencia ficción. Justamente, esa medicina del futuro existe aquí y ahora. Se llama TCMM.
La terapia con campos magnéticos en microgauss (TCMM) significa una importante evolución en el tratamiento de numerosas enfermedades. Desde hace más de diez años, se utiliza en centros de entrenamiento de alta competencia deportiva de nuestro país, para recuperar de sus lesiones a los atletas de élite. Hoy, ya es accesible en consultorio, para tratar esas y otras afecciones, como la osteoporosis y la fibromialgia. Esta terapia cuenta con respaldo científico de alto nivel, es segura, eficaz y no interfiere con otros tratamientos.
“Los últimos estudios- explica el Dr. Esteban Busto, director de KMI Kinesiología y Medicina Integrativa, experto en tratamientos con TCMM- demuestran que, además de obtener resultados muy positivos tanto en niños como en adultos en la cura de lesiones deportivas, cicatrización de heridas, rehabilitación de traumatismos y afecciones osteoarticulares, la TCMM es altamente eficaz para la osteoporosis y la osteopenia, ya que según una investigación realizada por el Dr. en kinesiología Abel Lemiña, el 80% de los pacientes tratados registró en sus densitometrías un aumento de la masa ósea, sin necesidad de tomar fármacos.”
“También se sumó experiencia en el tratamiento de la fibromialgia y el síndrome de fatiga crónica, con gran cantidad de pacientes que exprimentan notables mejorías”, comenta el director de KMI.
“En el alivio del dolor osteomuscular, especialmente cervicalgia y lumbalgia, se han realizado tratamientos exitosos; e incluso sobre estas dos afecciones, se hizo una investigación premiada, en el ámbito hospitalario de nuestro país”, afirma el especialista.
En 1982 la FDA de USA otorgó la calificación de “segura y eficaz” a esta tecnología, recomendando su aplicación en fracturas que no se unían.
Cómo trabaja la TCMM
Un punto clave que diferencia a la TCMM de otras terapias magnéticas anteriores es que en éstas, se usan frecuencias de hasta 300 gauss y en la TCMM se utilizan bajas frecuencias, expresadas en microgauss. Así se obtiene una tecnología que puede usarse en pacientes con prótesis metálicas o marcapasos.
Las sesiones se realizan en gabinete, con el paciente cómodamente acostado. Duran alrededor de una hora. No causan molestias ni dolores, solo se siente una gran relajación.
La TCMM produce en el organismo una variedad de efectos benéficos, que se van potenciando unos con otros.
- El primero es una vasodilatación, sin efecto calórico, con un aumento de la disponibilidad del oxígeno en los tejidos.
- Las moléculas de colágeno se estabilizan y se activa la elastina. Esto genera una revitalización profunda del tejido conectivo, lo que se demuestra claramente en la aceleración de los tiempos y calidad de cicatrización de heridas: es especialmente eficaz en úlceras varicosas, lesiones de piel de origen traumático y quemaduras profundas.
- Otras acciones actúan en sinergia con las anteriores: esta terapia inhibe la producción de radicales libres y en el caso de la osteoporosis, optimiza las condiciones para que los osteoblastos, células generadoras de hueso, trabajen nuevamente a plena capacidad.
- Se ha verificado el restablecimiento de la conducción del tejido nervioso, posiblemente por regeneración de mielina.





