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Habrá Recesión sin Mejoras de la Política Económica

Cada vez son más los datos de la economía real que muestran señales recesivas, mientras
la inflación no baja del 23%/25% anual. Podría tratarse de una estanflación, la misma
que la Argentina contribuyó a bautizar hace exactamente cincuenta años (1962-63),
cuando el PIB caía al 1% anual y la inflación era del 26%. Pero si la recesión llegara a
instalarse ya no sería estanflación - estancamiento más inflación - sino algo más extraño
y difícil de corregir dado que en recesión se espera que la inflación baje y presente
niveles moderados. Todavía es posible combatir al mismo tiempo la inflación y la
tendencia recesiva, pero queda poco tiempo.
La inflación es la causa principal de los problemas económicos de hoy, incluso de la
actual desaceleración o caída del nivel de actividad en la mayoría de los sectores. A
causa de su nivel se produjo el deterioro de la competitividad, no se pudo implementarse
una devaluación real, como sí lo hizo Brasil, y se acentuó la fuga de capitales ante la
carencia de instrumentos de ahorro doméstico rentables. Junto a las retenciones, las
restricciones cuantitativas a las exportaciones y la obstinación del gobierno de no acudir
al mercado financiero para renovar, al menos, parte de los vencimientos de capital de su
deuda, la inflación se convirtió, de esta forma, en la raíz de la “escasez de dólares”
generada realmente por la propia política económica. Sus respuestas fueron violentas
restricciones a las importaciones y un control de cambios casi prohibitivo que han
acentuado marcadamente la desaceleración o caída de la actividad económica –según el
sector- configurando así un ajuste peor que el que se juraba, desde el oficialismo, que
jamás se realizaría. La situación es especialmente negativa por estar castigando profunda
y principalmente a la inversión dada la gran incertidumbre originada sobre todo en la
política económica. Esto compromete la creación de empleo hoy y el crecimiento en el
futuro. No obstante el pobre nivel de actividad económica, y más allá de la habitual
tranquilidad relativa de los precios en este como en todos los segundos trimestres, la
inflación se mantiene estable en base a una constante apreciación del peso y al atraso de
las tarifas de energía y otros servicios públicos.
Como es habitual, el relato oficial niega estas realidades y atribuye todos nuestros
problemas económicos a la crisis europea y su influencia, ya muy palpable, en la
desaceleración de la economía global incluyendo a China, los EEUU y Brasil. El efecto
de estos factores en la actividad económica es innegable, pero hasta el momento su
influencia se ha limitado a una caída de las exportaciones que, por otro lado, se verán
ahora favorecidas por la inédita suba de los precios de la soja y sus productos, y en
menor medida también del maíz y del trigo. El relato oficial, sin embargo, se niega a
reconocer este incesante viento a favor, tal como lo ha hecho desde 2003. Sumado a ello
también ignora que todos los países sudamericanos crecerán en 2012 más que la
Argentina con niveles bajos de inflación y aún Venezuela se dirige a conseguir este año
un aumento de precios al consumidor sólo dos tercios del de la Argentina.
Cuanto más se postergue la solución de los problemas peor será para todos y, como
siempre, perjudicará más a los más pobres. El gobierno no quiere reconocer la inflación
y se aferra obstinadamente al camino elegido y por ello la gran pregunta es si podrían
atacarse los dos problemas sin demasiados cambios en la política económica. La
respuesta es negativa, ya que para reducir una inflación del nivel existente es necesario
coordinar expectativas con un plan que incluya ciertos acuerdos de precios junto con una
moderación de la emisión monetaria, algo que está ocurriendo hoy pero en dosis
homeopáticas. Lo anterior lleva, a su vez, a la necesidad de desacelerar el gasto público
ya que una amplia parte del mismo está siendo financiada con “adelantos” del BCRA.
Por otro lado, las dificultades de varias provincias para pagar sueldos y aguinaldos
revelan que los ajustes suelen ser socialmente más costosos cuando no se atacan los
problemas a tiempo. Aun sin coordinación de expectativas y sin un acuerdo de precios y
salarios –impensable hoy por la fractura sindical- sería posible reducir la inflación con
las mencionadas políticas fiscales y monetarias, implementándolas, como quien juega al
distraído, disimulando y no herir el relato.
En un escenario estándar y probable, las políticas mencionadas serían contractivas y por
ello harían falta instrumentos compensatorios. Sería clave, en tal sentido, aumentar la
inversión (o evitar su derrumbe) desarmando gradualmente los patéticos controles
cambiarios y de importaciones. La suba del precio de la soja y otros granos –que pueden
subir aun más si no amengua la seca en los EEUU- brinda la excusa ideal para hacerlo,
ya que “faltarían” menos dólares. Otro instrumento posible, reconociendo implícitamente
la inflación, sería permitir el ahorro bancario o de otro tipo (fideicomisos) y los contratos
sobre inversiones (por ejemplo, inmobiliarias) ajustados por un índice realista, por
ejemplo el de salarios. Esto daría una alternativa al ahorro en dólares –cierta pesificación
genuina- y permitiría financiar el consumo pero sobre todo la inversión en construcción.
Si bien el impacto en esta última es lento –como también lo será el del Plan Procrear- el
sólo anuncio de esta medida reactivaría proyectos de construcción en carpeta. Dicho sea
de paso, el ajuste por precios también sería útil para evitar las pérdidas de solvencia del
Fondo de Garantía de las jubilaciones que, tal como está anunciado, generará dicho plan
en términos del poder de pagos de pasividades futuras de igual poder adquisitivo. Más
simple, se evitaría otra estafa a los jubilados.
Con apenas estos ejemplos puede vislumbrarse que es muy amplia la agenda de políticas
económicas que podrían ponerse en marcha para combatir a la vez la recesión y la
inflación. Pero pese a los llamados presidenciales a la unidad nacional, prevalece la
obstinación de mantener sin mácula un relato desvencijado, lo que revela que estamos en
presencia de un problema que es mucho más político que económico.
Juan J. Llach

1. Panorama regional: La industria automotriz brasileña en terapia intermedia
Durante los últimos años se produjo un fuerte
crecimiento de la economía brasilera, con un
aumento del consumo interno, inversiones
millonarias desde el exterior y la consolidación
de su liderazgo entre las economías
latinoamericanas.
Sin embargo, las últimas noticias desde Brasil ya
no tocan la samba al mismo ritmo.
Recientemente el ministro de economía Guido
Mantega – en el puesto desde 2006 y uno de los
principales responsables por la consistente
política económica – lanzó una serie de
incentivos a la industria automotriz nacional,
con reducción de impuestos y descuentos
acordados con las ensambladoras.
Las políticas dirigidas a la industria automotriz
son emblemáticas, ya que es un sector que
representa un importante termómetro de la
economía brasilera, representando un 5,2% del
PBI. Un sector que, por un lado, presenció un
crecimiento acumulado del 105% de 2005 a
2011, y ahora presenta una desaceleración de
10,1% en el primer cuatrimestre de 2012
marcada por la baja del consumo y un fuerte
aumento del incumplimiento en la financiación,
lo que es preocupante.
En este sentido, puede observarse que la venta
de autos, en el primer semestre, cayó de 1,74
millones a 1,72 (-1,2%), mientras la producción
retrocedió un 9,4% de acuerdo a la asociación de
fabricantes del sector, Anfavea.
Por su parte, las medidas del gobierno dirigidas
al aumento del consumo en Brasil – que
procuran mantener la expectativa de crecimiento
de la economía en la meta de 4,5% - no se
reflejan solamente en la industria automotriz:
pudo presenciarse otra reducción de la tasa de
interés (SELIC), ahora en 8,5% al año,
principalmente impulsada por la presión del
gobierno hacia los bancos, lo que resultó en una
reacción en cadena para la reducción de
intereses al consumidor final.
Si el consumo esta reduciéndose, y la actividad
económica está disminuyendo, las nuevas
medidas muestran una preocupación más
alineada con la agenda del crecimiento que con
el ascenso de la inflación, antiguo fantasma
controlado desde el lanzamiento del Real. Las
expectativas inflacionarias para finales de 2012
se encuentran en 5,12% - de acuerdo al Boletín
FOCUS del Banco Central - y el gobierno no
espera un aumento importante de los precios en
el corto plazo.
Otro factor que muestra una preocupación
mayor por parte del gobierno brasilero con el
nivel de actividad económica son las recientes
políticas proteccionistas junto con la
negociación de nuevos y antiguos acuerdos
bilaterales, como con Argentina y México. En
este sentido, el gobierno lanzó un aumento del
impuesto sobre la importación, causando que
empresas grandes como Nissan y Mercedes-
Benz anunciasen la instalación de nuevas
fábricas en el país. Por el lado del empleo y del
movimiento de la economía nacional es una
excelente noticia, pero hay dudas en relación a la
entrada de tecnología internacional de punta,
siempre bloqueada en momentos de
proteccionismo.
En definitiva se trata de un sector sensible que
está asistido puntualmente por el Estado y que
refleja que el escenario de desaceleración
también amenaza a Brasil.
Ricardo Amaral – Eduardo Luis Fracchia
INFORME ECONÓMICO MENSUAL
Año 11 – Número 116
Julio de 2012
2.
Panorama interno: La economía argentina ante el fantasma de la escasez de dólares
La economía se aproxima a un escenario de
estancamiento (¿recesión?) para finales de 2012.
Este proceso de enfriamiento brusco después de
crecer alrededor del 8% en 2011 obedece
básicamente a causas internas. El mundo hoy es
un factor que suma por los buenos precios
internacionales (con la soja a casi U$S 600) y
por la tasa de interés baja de la Fed. Es cierto
que hay un factor externo que complica y es el
estancamiento de Brasil. La actividad económica
argentina comenzó a enfriarse a partir de la
medida del control de cambios (cepo) aunque,
claramente, esta no fue la única razón. La
estanflación se encuentra a la vuelta de la
esquina pero todavía hay margen para evitarla si
el gobierno reinventa su estrategia.
Hasta 2007 el modelo K fue eficaz a pesar de
todas sus debilidades. Desde entonces se
acumulan desequilibrios, uno de ellos es el
retraso cambiario que es evidente. El tipo de
cambio real actual es el mismo que en diciembre
de 2001, correspondiente al final de la
convertibilidad. Si, por el otro lado la
comparación la hacemos con el cambio
multilateral, todavía resta un mayor margen.
En este intento de salvar el estrangulamiento
externo se quiere combatir la pérdida de
competitividad con el control de las
importaciones. Esta medida lejos de ser
reactivante por la estrategia de sustitución,
genera incertidumbre y afecta el normal
abastecimiento de la industria. Estamos cayendo
en los viejos vicios históricos del control de
cambios y de la sustitución de importaciones que
fueron piezas claves en la economía cerrada de
1930 – 1990. La política de cierre del comercio
exterior traba la actividad industrial, tiende a
incrementar la tasa de inflación y a frenar las
exportaciones. El proteccionismo no es la
solución sino por el contrario, en el caso de un
país pequeño como el nuestro, la inserción
inteligente en el mundo global. Volviendo al
cepo, que es crucial en la coyuntura actual, esta
medida de control de cambios es la más
relevante de las adoptadas desde las elecciones
de octubre de 2011. El problema es que la
brecha entre el dólar paralelo (blue) y el oficial
se va acrecentando y esto fuerza hacia una
devaluación gradual del peso. Claramente la
medida adoptada en octubre fue cortoplacista. Se
vislumbra una falta de estrategia sostenible de
largo plazo. Hasta ahora el cepo ha sido
parcialmente exitoso, si se tiene en cuenta que la
fuga de divisas bajó de 3.500 millones de
dólares en octubre pasado a 450 millones de
dólares aproximadamente por mes entre
noviembre y junio.
Pero la cuerda sigue tensa en el frente
cambiario: si se quieren pagar los vencimientos
de deuda sin usar reservas deberíamos tener
exceso de dólares en el mercado cambiario. De
allí la obsesión del gobierno de frenar
importaciones y contener la fuga de divisas. Las
distorsiones generadas por este método de
desdoblamiento de larga data en nuestro país
pueden ser perjudiciales para la actividad y el
empleo. Cuando la brecha es más del 30 %,
según la experiencia histórica, se complica el
régimen. La solución de fondo es disminuir con
convicción la inflación para contener el
deterioro de la competitividad y, por otra parte,
es crucial dar señales claras de confianza que
contengan el proceso de fuga de divisas iniciado
en 2007.
Eduardo Luis Fracchia

3. Panorama interno: El sector construcción sensible a la pesificación
El sector de la construcción ha sido uno de los
más dinámicos y relevantes de la economía
desde la salida de la crisis 2001 – 2002. Según
datos del INDEC la inversión en el sector
representa alrededor del 13% del PIB; y, hasta
octubre de 2011 creció a un promedio del 10,1%
anual. Los últimos meses del año pasado con
ocasión del cepo cambiario han mostrado
indicios de una ralentización en el crecimiento.
Los dos meses finales del 2011 han presentado
tasas moderadas y decrecientes mientras el 2012,
muestra un comportamiento volátil con tasas
positivas algunos meses y negativas otros según
el ISAC (índice de actividad de la construcción).
Este desempeño del ciclo del negocio se replica
en la mayoría de las zonas del país. El
crecimiento acumulado de los despachos de
cemento, proxy del nivel de actividad de la
construcción, sólo mostró un comportamiento
creciente en 8 de las 24 jurisdicciones argentinas
(Santiago de Estero, San Luis, Santa Cruz,
Catamarca, San Juan, Neuquén, Corrientes y
Jujuy). Mientras sobresalen las caídas, en el
primer cuatrimestre, en Córdoba y Santa Fe, dos
de las jurisdicciones más relevantes con mayor
descenso.
A los ojos de los empresarios de la industria esta
situación no presentará grandes variaciones. En
los últimos dos meses las perspectivas,
reflejadas en la encuesta realizada por el
INDEC, ha mostrado a la mayoría inclinándose
por una evolución sin mayores cambios o una
actividad decreciente en el futuro. Para junio del
corriente año el 42,9% de los empresarios con
firmas dedicadas a las obras públicas auguraron
una tendencia declinante, en cuanto a las
empresas de obras privadas el 30,4%
respondieron en este mismo sentido. Por su parte
el 45,2% y el 60,9%, respectivamente,
percibieron que la situación no cambiará.
En relación al empleo la tendencia no es tan
declinante, aunque sí exhibe una disminución.
Según IERIC (Instituto de Estadística y Registro
de la Industria de la Construcción) el empleo
registrado en el mes de abril alcanza a 412.080
trabajadores, lo que supone una retracción del
1,9% interanual. En este sentido las empresas
medianas y grandes fueron las que presentaron
el mejor desempeño en términos de empleo con
un salario promedio para el sector que asciende
a los $4.300.
Esta situación de deterioro del sector podría ser
parcialmente revertida por el lanzamiento del
Programa Crédito Argentino del Bicentenario
para la Vivienda Única Familiar
(PRO.CRE.AR). Esta línea de financiamiento
pretende entregar 100.000 créditos hipotecarios
a 20 y 30 años con plazos, tasas y costos de
administración que varían con los ingresos del
grupo familiar. El monto de los préstamos será
de hasta $350.000 con tasas del 2% al 14% en
pesos y sin tope mínimo de ingresos. Por
ejemplo con ingresos de hasta $5.000 la tasa irá
del 2% al 4% a 30 años, mientras para montos
de $20.000 las tasas serán del 14% a 20 años.
La pesificación compulsiva en el segmento
inmobiliario complica por otra parte de modo
notable la actividad de compra-venta de
inmuebles que ha caído de modo notorio
afectando a la industria de la construcción en su
conjunto. La política pública es relevante para
revitalizar una actividad vital para el crecimiento
utilizando los incentivos adecuados.
Eduardo Luis Fracchia – Estefania Campaniello

4. Precios
alza del 1,7%
El IPC – INDEC registró una variación del 0,8%, el índice Congreso lo duplicó con un
El índice de precios elaborado por el INDEC
registró, durante el mes de mayo, un aumento
del 0,8% con respecto al mes anterior. Según
este indicador la suba de precios de los últimos
doce meses rondaría el 10%. Por su parte, el
índice Congreso calculado a partir del promedio
de los índices calculados por las consultoras
privadas arrojó una variación que duplicó a la
del INDEC, con una suba del 1,7%. La variación
de los últimos doce meses según esta fuente
sería del 24%.
El aumento de precios del índice oficial puede
explicarse por las alzas en indumentaria (1,2%),
educación (2,5%), atención médica (2%) y
alimentos (0,7%).
Gráfico 4.1: Variación mensual IPC-INDEC por
capítulos
Fuente: INDEC
Con respecto a los precios mayoristas la
evolución creciente se mantiene, desde enero de
2012, al 1% mensual. En mayo el crecimiento
fue impulsado por la evolución de los productos
primarios, con subas del 0,5% y de los productos
manufacturados y energía eléctrica, con un
aumentos del 1,2%.
Tabla 4.2: Índices de precios, variación mensual
mar-12 abr-12 may-12
INDEC
IPC - GBA
0,9% 0,8% 0,8%
IPIM
1,0% 1,0% 1,0%
IPIB
1,0% 1,2% 1,0%
ICC
0,9% 1,3% -3,8%
Salarios
1,6% 2,8% 2,3%
Otros
IPCCongreso
2,3% 2,16% 1,71%
IPC-IAE 1,9% 2,1% 1,5%
Expectativas.
De
Inflación
2,2% 2,1% -3,2%
Fuente: Elaboración propia en base a INDEC, UTDT
El índice de salarios (IS), por su parte,
experimentó, en el mes de mayo, un aumento del
2,35% con respecto al mes pasado. Mientras el
IS del sector privado mostró una suba del 3,8%,
el sector público aumentó sólo un 0,1%.
Por último los costos de construcción, en mayo,
presenciaron una disminución en su nivel de
precios con un crecimiento negativo del 3,8%
con respecto al mes de abril. El rubro con el
mayor decrecimiento fue el de mano obra con
una baja del 7,5%. Por su parte, los gastos
generales cayeron un 3,8%.

5. Actividad Económica
encuentra en declive
Meses críticos de toma de decisiones para definir la tendencia de una economía que se
El sector automotriz ha sido uno de los sectores más golpeados de la economía
Argentina está en un momento de toma de
decisiones que definirá el resultado final de la
economía de nuestro país. Hay una tendencia de
desaceleración en el ritmo de crecimiento, y ello
se refleja en los indicadores económicos que
muestran señales de retroceso. El índice Líder,
confeccionado por la UTDT, y que anticipa los
cambios de tendencia en el ciclo económico,
presentó, en el mes de mayo, la mayor
disminución interanual desde el 2009, con una
caída del 18, 9%.
El índice General de Actividad de Ferreres &
Asociados (IGA-OJF), por su parte, cayó un
1,2% interanual, el segundo trimestre muestra
una contracción de la actividad agregada de
0,8% con respecto al trimestre previo.
Gráfico 5.1: Crecimiento de los indicadores de
actividad.
Fuente: INDEC, UTDT, Orlando Ferreres
Un sector que muestra la performance de la
economía es el sector automotriz. Según los
datos de ADEFA las ventas a concesionarios,
durante junio del corriente, alcanzaron un total
de 72.514 unidades. Este valor implica una
disminución interanual del 1,6%, pero una suba
del 12% con respecto al mes pasado. Por su
parte, la producción cayó un 15% durante este
semestre en la comparación interanual: mientras
en el 2011 se fabricaban 392.298 unidades, este
año alcanzaron las 331.798. Según el presidente
de ADEFA, Viktor Klima, la causa principal de
la reducción de la producción se encuentra en la
baja de las exportaciones registrándose como
causa principal Brasil, mercado hacia el cual las
ventas se redujeron en 60.000 unidades. En este
sentido el presidente de ADEFA auguró una
mejora del panorama para los meses siguientes a
causa de las medidas acordadas en la cumbre del
Mercosur, que aceleraron la aprobación para las
licencias de vehículos argentinos, y ello liberará
miles de unidades que se encuentran demoradas
en los puertos brasileños.
Gráfico 5.2: Producción y Exportación de
Vehículos.
Fuente: ADEFA

6. Sector Fiscal
La recaudación alcanzó los $58.684 millones pero creció menos que la inflación
En el mes de junio los ingresos tributarios
aumentaron un 20,6%, ubicándose en $ 58.684
millones. Con respecto a mayo del corriente
implica una disminución del 3,8% en el total
recaudado.
El total del segundo trimestre alcanzó la suma de
$ 108.391 millones, un 21,8% mayor a los
ingresos incorporados en el primer trimestre del
año.
En general puede observarse que la mayoría de
los componentes presentaron una tasa de
crecimiento menor que los niveles de inflación
calculados por las consultoras privadas.
Gráfico 6.1: Crecimiento interanual de la
Recaudación tributaria
Fuente: Secretaría de Hacienda
La recaudación por IVA y por Ganancias
tuvieron un buen desempeño: el monto
ingresado por Ganancias es el mayor percibido
en los últimos dos años, con un nivel de $16.034
millones, que implica un aumento del 20% con
respecto al 2011. Por su parte el monto
recaudado por IVA presentó un aumento del
25,4% interanual.
Por su parte, los derechos sobre el comercio
exterior presentaron un claro retroceso:
disminuyendo un 14,1% interanual, reflejo del
cierre de las importaciones y la disminución de
las exportaciones.
Gráfico 6.2: Recaudación por Derechos sobre el
Comercio Exterior (Mill pesos)
Fuente: Secretaría de Hacienda

7. Sector Externo
comerciales
El sector automotriz en el foco de las negociaciones para cubrir los déficits
El último dato disponible acerca del saldo
comercial de Argentina muestra una variación
negativa del 17% en la diferencia entre
exportaciones e importaciones con respecto al
mes pasado: en mayo del corriente el saldo
comercial se ubica en los U$S 1.517 millones,
mientras en abril alcanzaba los U$S 1.827
millones. Por su parte las exportaciones
alcanzaron un total de U$S 7.556 millones,
implicando un aumento del 13% con respecto al
mes pasado.
Gráfico 7.1: Exportaciones, importaciones en M
USD y saldo comercial
Fuente: INDEC
Es importante notar que Argentina está
aplicando una serie de medidas para mantener
un saldo positivo en su balanza comercial. En
este sentido, desde febrero de este año, han
entrado en vigencia las Declaraciones Juradas
Anticipadas de Importación (DJAI); desde
noviembre de 2011 Argentina había observado
una tendencia decreciente en el saldo de su
balanza comercial, cuando se encontraba en los
U$S 364 millones. Luego de impuestas las DJAI
en febrero se observa una recomposición del
saldo, que se elevó a U$S 1.341 millones.
Siguiendo esta línea más proteccionista durante
la cumbre del Mercosur, recientemente
celebrada en Mendoza, los países miembros
decidieron elevar de 100 a 200 el listado de las
posiciones comprendidas en el arancel externo
común (AEC), con aranceles variables que
podrían llegar en casos determinados a un
máximo del 35 por ciento, tope establecido por
la Organización Mundial de Comercio (OMC).
En este sentido el sector automotriz se ha puesto
en foco durante este último mes: por un lado, la
Casa Rosada ha decidido suspender por tres años
el Acuerdo de Complementación Económica que
tenía con México, para evitar la llegada masiva
de autos producidos en ese país, y evitar la
profundización del déficit comercial bilateral.
Por su parte México confirmó su decisión de
llevar el caso a la Organización Mundial de
Comercio (OMC) y la Asociación
Latinoamericana de Integración (ALADI).
Por otro lado, Argentina y Brasil comenzaron a
renegociar las condiciones de lo que será la
nueva Política Automotriz Común (PAC) entre
ambos países. Sumado a ello, intentarán
consensuar políticas que busquen defender a la
región de las importaciones de extrazona. En
materia automotriz, la Argentina tiene un déficit
de U$S 6.900 millones con países externos al
Mercosur, mientras que el resultado negativo de
Brasil alcanza a los U$S 22.800 millones.

8. Sector monetario y financiero
La Casa Rosada intenta reactivar la economía a partir de políticas de crédito
A mediados de marzo del corriente año se
promulgó la ley 26.739 que implementó la
modificación de la Carta Orgánica del Banco
Central. En su nueva redacción plantea como
una de las responsabilidades la regulación del
crédito en términos de riesgos, plazos, tasas de
interés, comisiones y cargos de cualquier
naturaleza. Por el otro lado, la economía
argentina se está enfrentando a una
desaceleración y el objetivo de la Casa Rosada
es activar la economía a través del préstamo
bancario.
Gráfico 8.1: Crecimiento del Crédito en moneda
nacional al sector privado no financiero
Fuente: BCRA
En este sentido, el BCRA aprobó una nueva
línea de financiamiento para inversiones
productivas: la mayor parte de los bancos
privados deberá prestar parte de su cartera en
pesos para implementar el nuevo instrumento de
financiación dirigido, en su 50%, a las pequeñas
y medianas empresas. El monto estimado estará
cercano a los $15.000 millones y la tasa de
interés fija establecida en un máximo de la tasa
Badlar promedio de junio, más 400 puntos
básicos y a un plazo mínimo de tres años.
Por otro lado, en lo que va del año el gobierno
ha mostrado una intención de moderar el
crecimiento de la base monetaria: mientras el
crecimiento mensual de diciembre a enero del
corriente ascendía al 12,6%, abril, el último mes
disponible muestra una variación mensual del
1%. Esta política es importante ya que en el
largo plazo la relación entre la inflación y el
crecimiento monetario es casi de uno a uno.
Gráfico 8.2: Crecimiento de la Base Monetaria
Fuente: BCRA
Anexo Estadístico
DATOS ANUALES
2010 2011 2012 (e )
Actividad
Cuentas Nacionales - IAE
PIB (en millones de dólares, promedio del período) 357.176 430.683 463.015
PIB Corriente en millones de pesos 1.403.703 1.787.335 2.162.282
Crecimiento del PIB real (%) 8,5% 7,0% 2,0%
PIB per cápita (en dólares, promedio del período) 8.903 10.736 11.542
Crecimiento del Consumo Privado real (%) 7,6% 7,1% 2,0%
Crecimiento de la IBIF real (%) 14,0% 18,0% -1,0%
Crecimiento del Consumo Público real (%) 8,0% 10,0% 2,0%
Crecimiento de la Industria (%) 9,5% 7,5% -0,1%
Crecimiento del Comercio (%) 6,8% 9,0% 3,3%
Desempleo (fin de período) 8,5% 7,3% 7,2%
Cuentas Nacionales - INDEC
PIB (en millones de dólares, promedio del período) 368.736 446.040
PIB Corriente en pesos 1.442.655 1.842.022
Crecimiento del PIB real (%) 9,2% 8,9%
PIB per cápita (en dólares, promedio del período) 9.191 11.118
Crecimiento del Consumo Privado real (%) 9,0% 10,7%
Crecimiento de la IBIF real (%) 21,2% 16,6%
Crecimiento del Consumo Público real (%) 9,4% 10,9%
Crecimiento de la Industria (%) 9,7% 11,0%
Crecimiento del Comercio (%) 13,1% 14,7%
Desempleo (fin de período) 7,3% 6,7%
Precios
Tasa de inflación, IPC INDEC (acumulado al final del período) 10,9% 9,5% 10,0%
IPC en base a inflación provincial (acumulado al final del período) 24,1% 23,5% 23%
Tasa de inflación, IPIM (acumulado al final del período) 14,6% 12,7% 10%
Índice de salarios (acumulado al final del período) 26,3% 28,5% 26%
Sector Fiscal
Recaudación tributaria (en millones de pesos) 409,901 533,040 639.000
Resultado Primario del Gob.Nac., base caja (en millones de pesos)* 25.115 4.921 9.082
Stock de deuda pública (en millones de dólares, fin de período)** 164.342 186.541 -
Sector Externo
Balance comercial f.o.b. (en millones de dólares) 14.690 10.014 12.600
Exportaciones, f.o.b. (en millones de dólares) 68.500 83.950 79.600
Importaciones, f.o.b. (en millones de dólares) 53.810 73.937 67.000
Cuenta corriente (en millones de dólares) 2.876 100 2.600
Sector Monetario y Financiero
Tipo de cambio de referencia (pesos por dólar, fin de período) 3,98 4,26 4,90
Depósitos Totales*** (valuados en millones de pesos, fín de período) 371.444 453.886 501.544
Base Monetaria Amplia (fin del período) 160.408 222.922 296.486
Reservas internacionales del BCRA (fin del período) 52.145 46.376 45.000
Notas: (p) proyectado y (e) estimaciones
* Datos según lo reportado por la Secretaría de Hacienda. Incluye utilidades del BCRA, del FGS, DEGs, etc.
** Se toma la deuda neta del Sector Público y se incorpora la deuda de los holdouts.
***Titulares residentes en el país (sector público, sector privado y entidades financieras) y en el exterior
0
III 10 IV 10 I 11 II 11 III 11 IV 11 I 12
Actividad
Cuentas Nacionales - INDEC
PIB (en millones de dólares,
promedio del período) 317.079 386.588 371.910 398.018 390.577 484.156 447.701 460.156 431.905
PIB Corriente en pesos 1.217.381 1,508,286 1,465,857 1,579,098 1.567.580 1.976.227 1.865.391
1.958.89
0
1.874.93
5
Crecimiento del PIB real (%
interanual) 6,8 11,8 8,6 9,2 9,9 9,1 9,3 7,3 5,2
PIB per cápita (en dólares,
promedio del período) 7.904 9.636 9.271 9.921 9.736 12.069 11.160 11.470 10.499
Crecimiento del Consumo Privado
real (%) 7,3 8,1 8,9 11,5 11,3 11,5 11,1 8,8 7,0
Crecimiento de la IBIF real (%) 13,1 18,9 26,6 24,7 19,5 23,8 16,5 8,0 2,8
Crecimiento del Consumo Público
real (%) 8,4 12,9 8,5 7,7 9,9 11,9 10,3 11,3 9,0
Crecimiento de la Industria (%) 8,2 9,9 10,6 10,4 13,0 13,7 10,8 7,0 5,7
Crecimiento del Comercio (%) 8,6 12,0 15,3 15,9 15,1 17,3 16,1 10,4 6,3
Desempleo (fin de período, %) 8,3 7,9 7,5 8,5 7,4 7,3 7,2 6,7 7,1
Precios
Tasa de inflación, IPC INDEC
(acumulado al final del período) 9,7 11,0 11,1 10,9 9,7 9,7 9,9 9,5 9,8
IPC en base a inflación provincial
(acumulado al final del período) 20,9 24 24,5 25,9 23,2 24,4 26 23,2 22,7
Tasa de inflación, IPIM (acumulado
al final del período) 13,8 15,5 15,1 14,6 13,0 12,5 12,7 12,7 12,7
Sector Fiscal
Recaudación tributaria (en millones
de pesos) 84.911 106.770 107.579 110.641 114.981 139.057 142.352 143.744
Resultado Primario del Gob.Nac.,
base caja (en millones de pesos) 3.471 7.617 9.865 4.162 4.846 6.047 1.269 -7.241 2.169
Stock de deuda pública (en millones
de dólares, fin de período)** 163.118 173.169 172.079 175.549 184.422 188.053 186.541 -
Sector Externo
Balance comercial f.o.b. (en
millones de dólares) 1.978 5.252 2.757 1.408 1.569 4.235 2.356 1.853 2.969
Exportaciones, f.o.b. (en
millones de dólares) 13.046 19.079 18.740 17.323 16.900 23.169 23.508 20.373 18.283
Importaciones, f.o.b. (en
millones de dólares) 11.067 13.827 15.983 15.915 15.330 18.934 21.153 18.520 15.315
Cuenta corriente (en millones de
dólares) -500 3.195 791 -555 -809 1.536 -166 17
Índice de términos de intercambio
(1993=100) 142,5 134,4 138,1 147,6 152,1 151,4 144,5 149,1 143,5
Sector Monetario y Financiero
Tipo de cambio de referencia (pesos
por dólar, fin de período) 3,86 3,93 3,95 3,98 4,05 4,08 4,17 4,26 4,32
Depósitos Totales* (valuados en
millones de pesos, fín de período) 290.044 319.792 341.955 371.444 394.189 423.289 444.592 453.886 481.055
Base monetaria amplia (fin de
período) 122.612 127.163 139.804 160.408 159.290 176.684 192.686 222.922 220.626
Reservas internacionales del BCRA
(fin del período) 47.460 49.240 51.125 52.190 51.298 51.695 48.590 46.376 47.291
Tipo de cambio real bilateral dólar
(2001=1; promedio del período) 1,63 1,58 1,52 1,45 1,42 1,38 1,34 1,32 1,29
Tipo de cambio real multilateral
(2001=1; promedio del período) 1,82 1,72 1,74 1,69 1,70 1,71 1,64 1,53 1,51
Notas: (p) provisorio y (e) estimaciones
* Corresponde a titulares residentes en el país (sector público, sector privado y entidades financieras) y en el exterior
** Se toma la deuda neta del Sector Público y si incorpora la deuda de los holdouts.
ENSUALES
Mar-11 Abr-11 May-11 Mar-12 Abr-12 May-12
Sector Externo
Balance comercial f.o.b. (en millones de dólares) 517,5 1.487,1 1.709,5 1.077,0 1.827 1.517
Exportaciones, f.o.b. (en millones de dólares) 6.159 7.149 8.082 6.276 6.687 7.556
Importaciones, f.o.b. (en millones de dólares) 5.642 5.662 6.373 5.199 4.861 6.039
Actividad económica
EMI (variación porcentual mensual,
desestacionalizado)
-0,6% 0,2% 0,8% 1,9% -1,4% -2,4%
ISAC (variación porcentual mensual, con
estacionalidad)
6,3% 1,5% 4,8% 12,8% -11,2% 7,3%
Precios
IPC INDEC (variación porcentual mensual) 0,8% 0,8% 0,7% 0,9% 0,8% 0,8%
IPC en base a inflación provincial (variación porcentual
mensual)
2,0% 2,1% 1,9% 1,8% 2,1% 1,8%
IPIM (variación porcentual mensual) 1,0% 1,0% 1,0% 1,0% 1,0% 1,0%
ICC (variación porcentual mensual) -0,3% 4,3% 0,1% 0,5% 1,3% -3,8%
IS (variación porcentual mensual, fin de período) 1,4% 1,8% 2,9% 1,6% 2,8% 2,4%
Sector Fiscal
Recaudación total 37.463 39.738 50.640 48.363 49.436 61.026
Resultado primario SPN -base caja- 1.298,1 1.972,9 3.140,0 848.6 -
Sector Monetario y Financiero
Reservas internacionales del BCRA (en dólares, fin de
período)
51.298 52.011 52.060 47.291 47.111 46.978
Depósitos* (fín de período)
Nivel (en millones de pesos) 394.189 405.330 414.490 481.055 490.847 500.458
Variación interanual 35,9% 33,9% 32,2% 22,0% 21,1% 20,7%
M2 (en millones de pesos, fin de período) 302.327 312.059 315.285 370.720 378.584 -
Base monetaria amplia (fin de período) 159.290 167.293 172.685 220.626 222.914 225.512
Notas: (p) provisorio y (e) estimaciones
* Corresponde a titulares residentes en el país (sector público, sector privado y entidades financieras) y en el exterior
El “Informe Económico Mensual” es una publicación preparada por los miembros del Departamento de Economía del IAE. El objetivo es presentar tanto los datos y series económicas más
relevantes de la economía de Argentina, como un análisis de los problemas económicos que enfrenta el país. La información y opiniones vertidas en este documento no reflejan la opinión del
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