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Informe Económico Semanal del Banco Ciudad

LA SEMANA EN POCAS PALABRAS

La abundante liquidez sigue siendo la marca registrada del sistema financiero en estos días. En lo que va del año los depósitos crecieron 12%, unos $ 26.700 millones. De ese monto, el crédito al sector privado se llevó apenas $ 9.600 millones, menos del 40% del total. Las letras y notas y los pases con el BCRA (donde se vuelca la liquidez excedente que no puede asignarse al crédito) se llevaron el 60% restante.Frente al espejo de la inflación, el sistema bancario se mueve en cámara lenta. Créditos y depósitos crecen a un ritmo interanual del 18,6% y 23,7%, respectivamente. Sólo en los últimos meses se registró una aceleración en el ritmo de crecimiento del crédito, básicamente con destino a consumo.Con una lupa puesta sobre los gráficos, comienzan a verse los primeros indicios de una suba de las tasas pasivas a partir de un dato novedoso: por primera vez desde mediados de 2009, las curvas se cruzaron y el crecimiento de los créditos supera al de los depósitos privados.Según los futuros de BADLAR el mercado espera que las tasas continúen en ascenso. En los contratos a 6 meses la tasa negociada se ubica arriba del 13%. No es la liquidez (que está asegurada) la que presiona sobre las tasas pasivas, sino las expectativas cambiarias. La tasa de devaluación implícita de los contratos de futuros del peso a 1 año pasó de 9% en marzo a 12% en mayo.Sobre las expectativas operan dos factores contrapuestos. De un lado, la intención del gobierno de utilizar el tipo de cambio como ancla anti-inflacionaria. Del otro, la preocupación creciente por la apreciación del peso vía inflación. El deslizamiento reciente del dólar, en dosis homeopáticas, fue interpretado como una primera señal en esta dirección.
En este marco, el Banco Central decidió “curarse en salud” anunciando una serie de medidas destinadas a aumentar el poder de fuego en el mercado cambiario y a preservar sus reservas, cerrando aún más los grifos para la compra de dólares. Las medidas consisten en: 1) aumentar la fiscalización para compras de divisas que superen los USD 250.000 al año y/o los USD 20.000 mensuales; y 2) reducir los márgenes de los bancos para operar con bonos en dólares. Por varias vías, las medidas agregan arena en los engranajes del mercado cambiario formal.
La protección de las reservas internacionales cobra importancia a la luz de los datos monetarios del segundo semestre. En la segunda parte del año el BCRA podría transferir utilidades por otros $ 18.000 millones y aplicar la mayor parte de los USD 6.500 millones de reservas destinados al pago de la deuda. A esto se le suma la expansión monetaria potencial por $ 8.000 millones vía redescuentos para financiar la nueva línea de créditos blandos para empresas. De ejecutarse totalmente, esto implicaría un crecimiento de la base monetaria del 6% y, se puede pensar, un aumento equivalente de la tasa de inflación.