La política monetaria se constituye como uno de los principales focos de atención en mercado las próximas semanas. A pesar de no contar con la presencia de Janet Yellen, la reunión de banqueros centrales de Jackson Hole celebrada en la última parte de la semana pasada, volvió a dejar patente la fuerte división existente en el seno de la Fed.
Por un lado, destacamos el tono tensionador de las declaraciones de Bullard (Fed de San Luis), Mester (Fed de Cleveland), George (Fed de Kansas). Por el otro, miembros que esgrimieron un tono más neutral, como Lockhart (Fed de Atlanta) o incluso acomodaticio como Kocherlakota (Fed de Minneapolis). No cabe ninguna sorpresa en el tono de estas declaraciones, dado que estaríamos ante posturas que estos miembros venían manteniendo desde hace bastante tiempo. En cambio, sí que es significativo el cambio del tono esgrimido por el vicepresidente de la Fed, Stanley Fischer, un miembro que ha pasado desde una posición más neutral hasta otra más tensionadora. En este sentido, Fischer señaló que el deterioro de los precios en la economía estadounidense es una cuestión de carácter temporal y espera que la inflación retorne a niveles próximos al 2% a medio plazo. Además, hizo referencia a la condición de mejora adicional en el mercado laboral esgrimida por la Fed en su último comunicado para iniciar el ciclo de tensionamiento monetario, incidiendo en la importancia de la próxima publicación de los registros de empleo de agosto (este viernes). Por último, recordó que, aunque el impacto de un cambio de las condiciones monetarias en EEUU puede tener repercusiones internacionales, el mandato de la Fed se ciñe al desempeño de la economía estadounidense.
Renta Variable. Negativo
Seguimos recomendando un posicionamiento cauto, al menos hasta que: (i) el mercado tenga más visibilidad sobre el calendario monetario en EEUU, (ii) las dudas respecto a la fortaleza del ciclo global se vayan despejando, y (iii) en Grecia, el resultado del proceso electoral en marcha ofrezca las garantías suficientes para que no se trunque la implementación del tercer programa de rescate. En paralelo a que veamos que vayan cumpliéndose estas premisas (probablemente, no antes de finales de septiembre), el mercado ofrecerá buenas oportunidades de entrada con perspectiva estratégica.
Renta Fija. Negativo
La incertidumbre que rodea al calendario de la Fed nos hace estar algo más cautos en cuanto al posicionamiento en renta fija soberana estadounidense, evitando los tramos medios y largos a la espera de que el banco central estadounidense se defina. Por su parte, la renta fija emergente es uno de los activos de renta fija más sensible a los cambios de política monetaria estadounidense. A pesar del deterioro que acumula este activo en los últimos meses, que podría ofrecer un punto de entrada óptimo para el activo desde el punto de vista de la valoración, seguimos prefiriendo mantenernos al margen de la misma (como hemos venido haciendo la mayor parte del ejercicio) y esperar a la digestión del próximo tensionamiento de la Fed.
Divisas. Positivo
En la medida en que prevemos que la primera subida de tipos de la Fed tenga lugar en septiembre, el efecto ampliación de diferenciales entre EEUU y la zona Euro iría a más, impactando en mayor medida a favor del USD, por lo que mantenemos nuestra apuesta por la divisa americana en carteras. Seguimos recomendando prudencia en la aproximación a las divisas emergentes, al menos hasta que la Fed concrete en mayor medida su calendario de tensionamiento monetario.
Renta Variable. Negativo
Seguimos recomendando un posicionamiento cauto, al menos hasta que: (i) el mercado tenga más visibilidad sobre el calendario monetario en EEUU, (ii) las dudas respecto a la fortaleza del ciclo global se vayan despejando, y (iii) en Grecia, el resultado del proceso electoral en marcha ofrezca las garantías suficientes para que no se trunque la implementación del tercer programa de rescate. En paralelo a que veamos que vayan cumpliéndose estas premisas (probablemente, no antes de finales de septiembre), el mercado ofrecerá buenas oportunidades de entrada con perspectiva estratégica.
Renta Fija. Negativo
La incertidumbre que rodea al calendario de la Fed nos hace estar algo más cautos en cuanto al posicionamiento en renta fija soberana estadounidense, evitando los tramos medios y largos a la espera de que el banco central estadounidense se defina. Por su parte, la renta fija emergente es uno de los activos de renta fija más sensible a los cambios de política monetaria estadounidense. A pesar del deterioro que acumula este activo en los últimos meses, que podría ofrecer un punto de entrada óptimo para el activo desde el punto de vista de la valoración, seguimos prefiriendo mantenernos al margen de la misma (como hemos venido haciendo la mayor parte del ejercicio) y esperar a la digestión del próximo tensionamiento de la Fed.
Divisas. Positivo
En la medida en que prevemos que la primera subida de tipos de la Fed tenga lugar en septiembre, el efecto ampliación de diferenciales entre EEUU y la zona Euro iría a más, impactando en mayor medida a favor del USD, por lo que mantenemos nuestra apuesta por la divisa americana en carteras. Seguimos recomendando prudencia en la aproximación a las divisas emergentes, al menos hasta que la Fed concrete en mayor medida su calendario de tensionamiento monetario.