El Banco Central de Brasil recortó las tasas de interés el miércoles por séptima ocasión consecutiva a un mínimo histórico de un 8,50 por ciento, moviéndose hacia un territorio desconocido en un intento para proteger una frágil recuperación frente a un sombrío panorama global. La presidenta Dilma Rousseff ha hecho de menores tasas de interés una de las mayores prioridades de su Gobierno, que lucha por llevar de vuelta a la economía a tasas de crecimiento de 4 por ciento y más, que hicieron de Brasil uno de los más atractivos mercados emergentes del mundo en la última década.